Después de dos meses de trabajo intenso, creatividad y aprendizaje compartido, el proyecto jUGaR ha llegado a uno de sus momentos más significativos: la validación real de los juegos diseñados por sus participantes. La iniciativa, impulsada por el Secretariado de Innovación e Implicación Social (MediaLab UGR), ha culminado esta fase con una jornada de testeo en la que los prototipos han sido puestos a prueba por su público objetivo: personas mayores de 65 años.
La sesión tuvo lugar con la participación de alumnado del Aula Permanente de Formación Abierta de la UGR, quienes no solo jugaron a las distintas propuestas, sino que también compartieron un enriquecedor espacio de diálogo con los jóvenes diseñadores. Este intercambio permitió recoger impresiones, detectar fortalezas y plantear mejoras clave para perfeccionar los cinco juegos de mesa desarrollados durante el programa.

Las propuestas presentadas abordaron aspectos fundamentales para el bienestar y la estimulación cognitiva en edades avanzadas, como la motricidad fina, la memoria, la planificación estratégica, el trabajo en equipo o la creatividad narrativa. Los cinco juegos gestados a través del proyecto jUGaR han sido:
- “Ojo de Dios”, donde los jugadores se convierten en traviesos diablillos que deben esquivar la mirada divina mientras entorpecen a sus rivales.
- “Perrokage”, una propuesta dinámica en la que, mediante cartas, se ponen a prueba habilidades ninja como el uso del shuriken o las bombas de humo.
- “Ni tan mal (Karma)”, un juego desenfadado en el que las decisiones de cada jugador afectan a su nivel de karma y determinan su reencarnación final.
- “Zona Cero”, que incorpora un original tablero rotatorio en el que competir por recursos esenciales como comida o electricidad.
- “Mapaches a la mesa”, un juego cooperativo en el que los participantes encarnan a astutos mapaches que saquean alimentos durante la noche.
Más allá del testeo, la jornada dejó un momento especialmente emotivo: el diálogo espontáneo entre generaciones. Las personas mayores, sorprendidas por la calidad y originalidad de los prototipos, mostraron gran curiosidad por el proceso creativo, mientras que los jóvenes compartieron las distintas fases del diseño de sus juegos de mesa.
El encuentro concluyó con un agradecimiento mutuo. Por un lado, los diseñadores valoraron profundamente el tiempo y las aportaciones recibidas para mejorar sus proyectos. Por otro, los participantes del Aula Permanente expresaron su entusiasmo, llegando a afirmar que comprarían estos juegos sin dudarlo si llegan al mercado, para disfrutarlos junto a familiares y amigos.
Con esta experiencia, jUGaR no solo demuestra el potencial del diseño de juegos como herramienta educativa y social, sino también su capacidad para tender puentes entre generaciones a través del juego, la creatividad y el aprendizaje compartido.