El proyecto Cocina con alma vivió ayer una de sus jornadas más especiales con la celebración de un concurso de tapas intergeneracional, desarrollado en el Centro Municipal de la Mujer – Casa de la Igualdad de Maracena y realizado en colaboración con el Aula Permanente de Formación Abierta. Una actividad que desbordó emoción, felicidad compartida y un profundo sentimiento de comunidad.
Jóvenes y personas mayores se reunieron alrededor de los fogones para dar forma a tapas creativas en un ambiente marcado por la cercanía, la ilusión y las ganas de compartir. Desde el primer momento, la cocina se convirtió en un espacio de encuentro donde las risas, el compañerismo y el apoyo mutuo estuvieron muy presentes.
El concurso fue mucho más que una actividad gastronómica, evidenciando el fuerte vínculo que se ha ido construyendo a lo largo del proyecto. Las conversaciones espontáneas, el intercambio de ideas y las historias compartidas transformaron la jornada en una experiencia profundamente humana, en la que aprender y disfrutar fueron de la mano.
El momento más conmovedor llegó con el cierre de la actividad, cuando los participantes tomaron la palabra para expresar sus sensaciones. Tanto jóvenes como mayores coincidieron en una idea que emocionó a todos los presentes: jamás habrían imaginado que una iniciativa de cocina pudiera transformarse en una auténtica familia. Las palabras estuvieron cargadas de gratitud, emoción y orgullo por todo lo vivido juntos, acompañadas del deseo compartido de volver a reencontrarse el próximo curso para seguir cocinando, aprendiendo y creciendo en comunidad.


